La clase tercera del libro de Gilles Deleuze, «En medio de Spinoza» lleva por título «Ontología, ética y moral» , y es la segunda clase del mes de diciembre de 1980.

Deleuze se plantea en primer lugar ¿qué es lo que hace que Spinoza llame a esta ontología pura una ética? Con la sospecha además de que una ética no tiene nada que ver con una moral.

La ontología pura de Spinoza se presenta como la posición única absolutamente infinita. La substancia única absolutamente infinita es el ser. El ser en tanto que Ser. Los entes ya no serán seres, serán modos, los modos de la substancia. ¿Qué es un modo? Es una manera de ser. Los entes o existentes no son los seres, sólo tiene como ser la substancia absolutamente infinita. No somos seres, seremos maneras de ser de esa substancia.

¿Cuál es el sentido inmediato de la palabra ética, en qué se distingue de la moral? La ética nos es conocida hoy bajo el nombre de «etología» como ciencia práctica de las maneras de ser. ¿En qué se diferencia de la moral?

El objeto de la ética, de la etología, es intentar componer un paisaje de las maneras de ser. En una moral, al contrario se trata de dos cosas fundamentalmente soldadas: de la esencia y de los valores.

No creo que una moral pueda hacerse desde el punto de vista de una ontología, dice Deleuze. ¿Por qué? Porque la moral implica siempre algo superior al Ser. Lo que hay superior al Ser es algo que juega el papel de lo Uno, el Bien; es lo Uno superior al Ser. La moral es la empresa de juzgar no sólo todo lo que es, sino también al Ser mismo. Sólo se puede juzgar al Ser desde una instancia superior a él.

¿Qué es en una moral lo que trata de la esencia y de los valores? Lo que está en cuestión en una moral es nuestra esencia. En una moral se trata de realizar siempre la esencia. Eso implica que tenemos una esencia. No es evidente que hay una esencia del hombre. Pero para la moral es muy necesario hablar y darnos órdenes en nombre de una esencia. Si se nos da órdenes en nombre de una esencia, es que ella no está realizada por sí misma. Diríamos que esa esencia está en potencia en el hombre.

Desde el punto de vista de una moral, la esencia del hombre que se halla en potencia en él es la de ser un animal racional (Aristóteles). La esencia es eso que la cosa es. Animal racional es la esencia del hombre. Aunque el hombre se comporta permanente de una forma no-racional. Porque el hombre no es razón pura, hay accidentes, permanece desviado. Toda la concepción clásica del hombre consiste en invitarlo a reunirse con su esencia, porque ella es como una potencialidad que no está necesariamente realizada. Y la moral es el proceso de realización de la esencia humana.

¿Cómo puede realizarse esa esencia? Por la moral. La esencia debe tomarse por un fin para el hombre existente. Conducirse de manera racional, es decir, hacer pasar la esencia al acto; esa es la tarea de la moral. Ahora bien, la esencia tomada como un fin: eso es el valor.

¿Qué nos dirá una ética? Para Spinoza la esencia nunca es la del hombre. La esencia es siempre una determinación singular. Dirá que las esenias generales o abstractas del tipo «esencia del hombre» son ideas confusas. El la ética no hay una idea general.

Cuando habla de la esencia lo que le interesa es la existencia y los existentes, lo que sólo puede relacionarse con el Ser al nivel de la existencia y no al nivel de la esencia. En una ética hay interés por los existentes en su singularidad y entre los existentes se hace una distinción, una diferencia cuantitativa de existencia.

La ética es, no tanto una esencia común a muchas cosas, sino una distinción cuantitativa de más y de menos entre existentes. De otra parte, el discurso de una ética sigue diciendo que también hay una oposición cualitativa entre modos de existencia.

Los dos criterios de la ética —la distinción cuantitativa entre los existentes y la oposición cualitativa de los modos de existencia— serán las dos maneras en que los existentes son en el Ser.

Esos serán los lazos de la ética y de la ontología. Son en el Ser desde estos dos puntos de vista simultáneos. Es por entero el mundo de la inmanencia.

Podemos decir que la consumación del mundo moral es Kant; es allí donde una esencia humana supuesta se toma por un fin, es una especia de acto puro. La ética no es eso. Son dos mundos absolutamente diferentes.

En una moral usted hace algo, dice algo, lo juzga por sí mismo. Es el sistema del juicico. Del doble juicio: usted juzga por sí mismo y es juzgado. Juzgar implica una instancia superior al Ser, implica siempre algo superior a una ontología, implica siempre un ser superior al Ser: es lo Uno. Los valores son el elemento fundamental del sistema del juicio.

En la ética usted ya no juzga. Dice: «cualquier cosa que usted haga, sólo tendrá lo que se merece». Se pregunta: ¿cómo es posible eso? ¿cómo es posible de manera interna? En otro términos, relaciona la cosa o el dicho al modo de existencia que implica. ¿Cómo hay que ser para decir eso? ¿Qué manera de ser implica? Busca los modos de ser envueltos y no los seres trascendentales. Es pura operación de la inmanencia.

El punto de vista de la ética es: ¿de qué eres capaz? ¿qué puedes? ¿qué es lo que puede un cuerpo? No sabemos de entrada qué es lo que puede un cuerpo. No sabemos cómo se organizan y están envueltos los modos de existencia en alguien. Spinoza explica muy bien tal cuerpo o tal otro, nunca se trata de un cuerpo cualquiera sino de uno singular. Lo que uno puede.

La hipótesis de Deleuze en este sentido es que la ética tiene dos caracteres: nos dice que los entes tienen una distinción cuantitativa de más y de menos; y nos dice también que los modos de existencia tienen una polaridad cualitativa en dos grandes modos de existencia.

Cuando se nos habla de una distinción cuantitativa, ¿de qué cantidad se trata? ¿qué quiere decir eso?

Fichte y Schelling desarrollaron una teoría de la individuación bajo el nombre de «individuación cuantitativa». Si las cosas se individuan cuantitativamente, ¿de qué cantidad hablamos? Se trata de definir a la gente, a cualquier cosa, por lo que cada uno puede.

Todos se distinguen por lo que pueden, es decir, que no pueden la misma cosa. ¿qué es lo que yo puedo? Spinoza nunca define al hombre como un animal racional, define al hombre por lo que puede, cuerpo y alma. Si digo que «racional» no es la esencia del hombre sino que es algo que el hombre puede, la cuestión cambia totalmente: lo «no racional» es también algo que el hombre puede. Nunca un moralista definiría a un hombre por lo que puede. un moralista define al hombre por lo que es.

A nivel de un animal vemos muy bien el problema. En la Historia Natural (Aristóteles) se trata de decir lo que un animal es. ¿Qué es un pez? Toda ella es la búsqueda de la esencia.

Existe otra posibilidad: nos interesamos por que el animal puede. Hacemos una especia de registro de los poderes del animal. Sentimos que lo que puede se trata de modos de existencia: éste vuela, aquel come hierba, tal otro come carne… Una cosa inanimada también: ¿qué puede el diamante? ¿de qué es capaz, qué soporta, qué hace? Las cosas se definen por lo que pueden. Esto abre paso a experimentaciones. es toda una exploración de las cosas, lo que no tiene que ver con la esencia. Hay que ver a las cosas y a la gente como pequeños paquetes de potencia. El discurso ético nos hablará continuamente de la potencia, de las acciones y las pasiones de las que algo es capaz. No lo que la cosa es, sino lo que es capaz de hacer y capaz de soportar. No sabemos nada de entrada; mientras que la esencia nos dice lo que es el conjunto de las cosas. La ética no nos dice nada, no puede saber. Habría entonces una diferenciación infinita de la cantidad de potencia según los existentes. Las cosas reciben una distinción cuantitativa porque están relacionada a la escala de la potencia.

Cuando Nietzsche lanza el concepto de “voluntad de potencia” quiere ante todo decir esto. No se puede entender a Nietzsche si se cree que la voluntad de potencia es la operación por la cual cada uno de nosotros tendería a su potencia. La potencia no es lo que quiero; por definición, es lo que tengo. Tengo tal o cual potencia, y eso es lo que me sitúa en la escala cuantitativa de los seres. Hacer de la potencia objeto de la voluntad es un contrasentido, pues es justamente lo contrario: es según la potencia que quiero esto o aquello. Voluntad de potencia quiere decir que definiremos a los hombres, a los animales, a las cosas, según la potencia efectiva que son.

Una vez más la pregunta es: ¿qué es lo que puede un cuerpo? ¿qué es lo que puede en virtud de su potencia? Spinoza dice frecuentemente que la esencia es la potencia.

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