Bruma de oro, el Occidente alumbra

La ventana. El asiduo manuscrito

Aguarda, ya cargado de infinito.

Alguien construye a Dios en la penumbra.

un hombre engendra a Dios. Es un judío

De tristes ojos y piel cetrina;

Lo lleva el tiempo como lleva el río

Una hoja en el agua que declina.

No importa. El hechicero inisite y labra

a Dios con geometría delicada;

Desde su enfermedad, desde su nada

Sigue erigiendo a Dios con la palabra.

El más pródigo amor le fue otorgado,

El amor que no espera ser amado.

Jorge Luis Borges

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