“Espinosa es un racionalista que, sin embargo, hizo cosas que alejaban ese racionalismo de la ingenuidad: una de ellas (muy subrayada últimamente y quizá hasta la exageración) fue afirmar que es el deseo -más bien que la razón- la esencia humana (Ética, III, Def. I de los afectos), y otra, criticar la consideración puramente subjetiva de la conciencia racional, porque deseos, pasiones, ideas, no son prácticamente posible sin que medie la Ciudad (el capítulo 17 del Tratado teológico-político deja pocas dudas al respecto).”

Vidal Peña

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